Desde el momento en que me quedé embarazada mi mundo laboral se derrumbó, de repente, no se muy bien por qué, el teléfono dejó de sonar. Hasta entonces tenía un pequeño estudio de interiorismo en Donosti con trabajo diario y una cartera de clientes ganada con mucho cariño. Siempre he confiado en el destino y me dijo que era el momento de cambiar de vida.

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